
Hoy estuve de visita en casa de Benjamín y leí un post bastante divertido que se llama "No me gusta",
en el que nos invita a hablar de las cosas que no nos gustan del pais en el que vivimos.
Bueno, les recomiendo que lo lean porque está muy bien.
El caso es que me ha traído una anécdota a la memoria de hace bastantes años, cuando era una irredenta chavalita a la que no le achantaba nada: ni la edad del contrincante, ni el lugar, ni los motivos para discutir.
Comentaba yo que, al igual que Carlos, si algo me da por culo profundamente son las señoras que no son tan mayores, que se te intentan colar en cualquier fila: lo mismo en la panadería, que en la oficina de Correos, que en el autobus.
Ahí quería yo llegar.
Cuando iba al instituto, entraba a las 8 de la mañana y tenía que coger un autobús a eso de las 7.30, cuando aún no han puesto ni las calles, vamos.
Como siempre, aquí va una puntualización: yo antes de tomarme 2 cafés al menos, no soy persona, no sé hablar, ladro. La parienta directamente no me dirige la palabra hasta cerciorarse de que he desayunado. Sí, soy insoportable y lo reconozco. Mea culpa. Es lo que hay.
Esto ha sido así desde pequeña, así que imagináos una Pietra adolescente, todo chulita y subidita, a las 7.30 de la mañana esperando el bus en pleno invierno para ir a Historia del Arte...bufff, sólo de acordarme me sale espuma por la boca!!
Bien, pues ahí estaba yo, con el ojo pegado, cuando ¡por fin! llega el bus. Tardó tanto que éramos bastantes esperándolo, pero yo estaba la 2ª, después de otro chico joven.
El caso es que cuando ya estaba dentro, localicé el único asiento libre que quedaba, y hacia allí me dirigí.
Bueno, pues cuando ya tenía las piernas flexionadas, una vieja (bueno, no tanto, unos 60 le calculé yo) más rápida que la pipa de Lucky-Luke...se sentó...la muy hija de puta se sentó, intentando quitarme el sitio que ya tenía yo adjudicado.
¿qué hice yo? ¿sin desayunar y tras esperar el maldito bus casi 20 minutos? Nada, continuar el movimiento natural que había comenzado antes de que la vieja-rapaz me lo intentara quitar.
Sí, señores, me senté ENCIMA de ella.
No podéis figuraros el chocho que armó, la hija de puta. La conversación (a gritos por su parte) vino a ser ésta:
- Pero, ¿qué haces? ¿Te quieres quitar de encima?
- No.
-Que te quites de encima, niñata!
-No. El sitio es mío, yo estaba antes y si usted tiene la flexibilidad necesaria para realizar el escorzo que ha hecho para quitarme el sitio, es que no necesita que la ceda el asiento, así que vamos a ir juntitas, juntitas hasta mi parada...usted verá lo que le conviene.
- Que te quites de encima, niñata de mierda!
- Señora, sin faltar, que es muy temprano y le va a subir la tensión.
A esas alturas de la discusión, el resto de viajeros empezó a intervenir, sorprendentemente, a mi favor:
- Señora, que la chavalita tiene razón, que es usted una aguililla y abusa de que es mayor que ella para quitarle el sitio! ¡Estas viejas, siempre igual! (juro que un tío dijo eso).
Para no eternizarme: la tipa se acabó levantando, me miró con odio y me dejó el asiento. Yo le aguanté encima por lo menos tres paradas..jajaja: la venganza de los jóvenes!!
Sé que esto me pasará factura, pero entre tanto...mmmh...qué gustazo me dí!