3.31.2007

Al galope, mis valientes

Hace unos años llegó a mi pueblo una familia gitana, de Córdoba, que nos alegró la adolescencia llenando el campo de caballos que nos dejaba montar gratis para que "estiraran las patas" por el monte cercano.
Al dueño se le conocía por "Pepe-el-de-los-caballos", que en mi pueblo la gente se complica la vida lo justo.
Pues Pepe-el-de-los-caballos resultó ser un hijo de puta redomado, pero eso sí: muy salao.
Se instaló con su familia en un chamizo que se hicieron entre los 6 (padres, hijos y algún tío), rodeó su terreno con una tira de alambre de espino, y...hala, a tomar por culo: habemus domum
Pepe-el-de-los-caballos sólo sabía hacer dos cosas en el mundo: domar caballos y bajarse todo el vino de la ribera, pero con todo, hasta cuando estaba vinagre, era un tipo muy gracioso.
Pues bien, mi madre tuvo la genial idea de mandarnos a mi hermano y a mi, sin conocerlos de nada, a "...echarles un cable: Pobrecillos, son nuevos en el pueblo y ya sabéis que aquí son muy cerrados y nadie se va a ofrecer a ayudarles"..."coño, mamá...baja tú, que menudo morro..." Porfiar con mi madre era una supina pérdida de tiempo, así que nos resignamos y bajamos a ayudar a los nuevos.
Eran increíbles, pero me reservo para un futuro post, que el tema da bastante de sí.
Como premio a nuestra amabilidad, Pepe nos invitó a montar a caballo gratis todos los días que quisiéramos, así también les hacíamos el favor de salir del cercado (a los caballos, eh?)
Los susodichos caballos eran yeguas, todas menos un semental (Rayo) que sólo podíamos montar cuando las yeguas no estuvieran "altas" (en celo, vaya).
Pues un domingo por la mañana, mientras los colegas estaban en misa, a Tito y a mi se nos ocurrió la fantástica idea de pedirle a Pepe un par de monturas. Él nos comentó que sólo podía dejarnos a Rayo y a una yegua (la Cigala) con más años que la Tana, porque las demás estaban en celo o criando, pero en sus propias palabras: "...como la Cigala está tan mayor, ya no cela".
Sus muertos.
Lo echamos a suertes y a mi me tocó "el Rayo" y a Tito "la Cigala". Decidimos ir a dar una vueltecita por el pueblo, aprovechando la salida de misa para fardar un poco...¡madre mía, lo bien que nos hubiéramos quedado en casita!!
La gente se encaminaba ya de misa hacia el bar cuando mi hermano decidió forzar la máquina y me adelantó a un trote ligero. Éste, amigos mío, es el momento catártico del relato:
La Cigala, de buenas a primeras y sin corresponderle a la edad levantó su rabo muy ufanamente ante los hocicos de mi caballo, que, claro, a "la olor" (así lo dicen en la Mancha) de lo que tenía delante se puso de un verraco insultante, desenfundando un metro de rabo, que para sí lo quisiera Rocco Sigfredi.
Os preguntaréis cómo es posible que sepa ese dato si yo iba encima del caballo, no?
Pues, amigos míos, porque a los 2 segundos de que Cigala le mostrara sus mieles, Rayo se puso a rebufo, con las aletas de la nariz abiertas de par en par y, sin cortarse ni una cala, se la calzó...con mi hermano aún montado en la silla...
No queréis imaginar la operación rescate en semejantes circunstancias. Para colmo a mi me dio un ataque de risa que me impedía actuar con eficacia. La gente del pueblo dejó sus vermús y se acercaron...no, queridos, a ayudar, no...a descojonarse (lo juro).
Por fin mi hermano pudo salir y evitar el empalamiento (Rayo no reparaba en especies, el iba a lo que iba) y allí dejamos a los tortolitos...a lo suyo.
Pepe-el-de-los-caballos, lejos de solidarizase con el culo de mi hermano, nos echó una bronca que te cagas por dejar al Rayo: "...apretarse a la Cigala...con lo mayor que es".
Vivir para ver!

3.29.2007

Tu primera comida, chispas

Amigos, he decidido empezar a etiquetar mi blog y esta historia, relacionada con mi chico, va a ser la segunda entrega de "La parienta".
A todos nos pasa que, de primeras, queremos causar una grata impresión a la persona que nos interesa e impactarla con nuestras virtudes, no? Pues yo tengo una virtud que, según mi abuela (sí, la que me daba pan con vino y azúcar de merendar) es infalible para conquistar a un hombre: cocino de puta madre...a veces.
Bien, pues ocurre que hacía poco que conocía a C. y se me ocurrió invitarle a comer (siempre fui más de comidas que de cenas) en mi casa.
Yo pensé: a ver, éste tiene pinta de tener buen saque: que se venga a casa a comer, le dejo flipado con mis aptitudes culinarias, le narcotizo a base de Riojas y fijo que repite!!
Qué osada es la ignorancia!!!
Hacía un par de semanas que había vuelto de Roma de visitar a un familiar y me vine con alguna de las típicas viandas italianas: parmesano auténtico (no el del Mercadona), un panetone, pasta de todos los colores...en fin tipo Paco Martinez Soria cuando viene a Madrid con la gallina bajo el brazo...
Tengo una teoría respecto de los italianos que coincide bastante con las expuestas por Schopenhauer (no pienso entrar en datalles, que bastantes problemas tengo ya) y que incluye desconfiar hasta de cuando les pido la hora...bien, pues trayéndome la comida estaba violando mis principios...y a qué precio.
Vuelvo a aquel día que debía haber sido perfecto en el que yo invito a comer a C.
Para dejarle flipado, decidí tirarme el pisto y decirle que había aprendido la AUTÉNTICA receta del pesto (ya ves tú: machacar hoja de albahaca, pero en fin, queda muy guaysss decirlo) y que le invitaba a un plato.
El pobre se vino a comer.
Yo ya tenía la lata de pesto abierta y vertida en una sartén como si hubiera estado currando en la salsa toda la mañana.
Pues nada, que comimos. A mí me supo un poco raro, pero comestible. A él le encantó (o eso me dijo).
La cosa empezó a ponerse fea a la hora del café.
Desde el otro lado de la mesa yo podía oir las tripas d C. rugir, al tiempo que las mías se desperezaban.
Con la cosa de que, sobre todo al principio, no está fino tirarte media hora en el WC, empezamos a disimular ambos, subiendo el tono de voz para encubrir las protestas de nuestros estómagos. Por supuesto, a la hora o así de comer, nuestras pieles empezaron a adoptar un tono enfermizamente gris y, para alivio mío, a la media hora, el pobre C. puso una excusa y se piró medio corriendo (lo ví por la mirilla).
El resultado del puto pesto fué un cólico de tres pares de cojones y la decisión de no volver a fiarme de las latas romanas.
Por cierto, a C.le convencí de que no había intentado envenenarle y repitió muchas veces y con mejor fin.

3.27.2007

El amor, las mujeres y el Atleti

"No cabe duda: el conocimiento de la muerte, la consideración del sufrimiento y de la miseria de la vida, son los que dan el impulso más fuerte al pensamiento filosófico y a las interpretaciones metafísicas del mundo"
A. Schopenhauer.

Así pues, amigos, yo soy atea por la misma razón que soy del Atleti: no me queda otro remedio. Como en mi vida ha habido una gran ración de sufrimiento y miserias, era inevitable que la reflexión metafísica sobre lo que existe después de la muerte me condujera a comprender que mi consuelo no estaba en el amor o en la religión, sino en el fútbol.
Ya expliqué que la razón por la que me hice del Atleti, lejos de ser una tradición familiar (eran todos del Madrid) fue algo meditado, pero ¿por qué volcar mi impulso filosófico al fútbol?
Eso es lo que voy a explicar aquí hoy.
Ya sabéis que ni estoy bautizada, ni me han educado en ningún tipo de religión más allá de los dogmas de fe que dicta el marxismo (papá, nunca terminaré de comprenderte!!)

A lo que voy, además mis vivencias con las distintas religiones que se practican por estos mundos, han sido, cuando menos, peculiares.
He tenido la suerte de poder vivir en países muy distintos del mío: desde Dinamarca y su estoica forma de asumir su protestantismo, hasta la supersticiosa Islandia, donde los mitos vikingos aún subyacen en la vida cotidiana de su gente, pasando por EEUU, donde me tocó convivir, amigos míos, nada menos que con una familia mormona.

La experiencia mormona.

El verano del 2001, la empresa en que trabajaba en verano cuidando quinceañeros pastosos, decidió mandarme con un pequeño grupo a Maine, EEUU. Yo de Maine lo único que sabía era lo que Stephen King contaba, o sea, nada, pero ¿quién dijo miedo? Para allá que fuí, en un momento personal jodido...creía yo que eso no podía empeorar...¡ja!
Primero dí con una familia, todos ellos ex­-alcohólicos, pero que, con la conversión al “mormonismo” habían reubicado sus caminos.
Como religión no, pero educación me habían enseñado u huevo y además mi innata curiosidad antropológica me empujaba, decidí que era adecuado acompañarlos a misa.
¡En qué puta hora! Las misas mormonas duran ¡3! Horas. Así pude observar cómo los púberes mormones se quedaban sobados de rodillas, con la cabeza apoyada en el banco de delante (palabra de honor que esto es cierto), agotados tras la juerga que, como cualquier adolescente, se habían corrido el sábado.
Bien, pues después de misa me expusieron como a un bicho de feria, en plan exótico:
- Mira, Mary, esta es la española a la que estamos alojando en casa...¿no es “cute”?
*nota: cute, palabra que odio, quiere decir. Rica, mona...y si hay algo que yo no soy, es cute.
El caso es que después de la soporífera misa, había una charla en la que, por supuesto, las mujeres iban por un lado y los hombres por otro. El gran gurú de la orgía era un tejano de, por lo menos 20 arrobas en canal, que no se cansaba de sonreír y mirar al resto de la congregación con ojos de “teperdonolavidapobreignorante”. Esa actitud, aunque yo estaba con las mujeres en otra estancia de la iglesia, acabó por hincharme los cojones.
Así que, ahí me tenéis, en plan listilla acercándome al tipo y con mi cara má inocente, preguntándole:
- Perdone, señor, pero he leído en la biblia mormona, que uds. esperan la 2ª llegada de J.C., y me asombra comprobar que dan por hecho que va a ser en EEUU, sin embargo yo lo que he leído es que nacerá en América. No me lo tome como una impertinencia, pero ¿acaso no podría nacer en Guatemala o Canadá? Según tengo entendido, esos países también pertenecen a América, no?
- Hahaha...buena observación, jovencita, pero es que en la biblia también se especifica que nacerá en “the promise land” y, según me han enseñado a mí, ésta es la tierra prometida...
Ante tal argumento, no pude por menos que reafirmarme en que prefiero poner mi fe en el fútbol: AUPA ATLETI!!

3.26.2007

La botella de anís

Tengo un recuerdo de infancia que se me viene a la cabeza las tardes lluviosas, sobre todo de domingo. Como es un momento del que no me siento especialmente orgullosa, creo que su sitio está aquí, con todos los demás.
Andaba yo por los 5 ó 6 años, era una tarde lluviosa de un domingo invernal. En el salón de mi casa había un armario que me intrigaba bastante, ya que era el único mueble de la casa que tenía llave, la cual, por cierto nunca estaba al alcance ni de mi hermano ni de mi.
Mis padres, de vez en cuando abrían el misterioso armario y sacaban una botella de un líquido que a mí se me antojaba que era agua, por lo transparente que era. Pero no. Claro que no era agua.
Antes de seguir, he de aclarar un punto: en la familia de mi madre, las mujeres han tenido por tradición una, digamos debilidad por la botella... bastante significativa. Especialmente la tía María (mi tía abuela, personaje singular que parece sacado de una zarzuela, ya contaré alguna anécdota de ella) .
Volviendo a aquél lejano domingo, estaban mis padres en la cocina cuando llegaron al famoso armarito, sacaron algo y...¡lo dejaron abierto! Por fin mi curiosidad infantil iba a ser satisfecha!
Abrí sigilosamente (una vocecita interior me decía que aquello no era legal) cogí la famosa botella rellena de "agua" y le pegué un lingotazo de aúpa...
Empecé a toser y me lloraban los ojos, entonces oí que la puerta de la cocina se abría. Como niña que era, mi instinto de supervivencia me hizo volver al sofá ¡pero con la botella en la mano!
Rápidamnte me metí debajo de la manta, botella incluida y me puse a hacer que veía la TV.
Mi padre entró en el salón y vino a jugar conmigo: empezó a hacerme cosquillas (lo cual no ayudaba a que la botella no desparramara el líquido que llevaba dentro). Mi padre notó un olor extraño y me preguntó:
-Pietra, ¿qué escondes bajo la manta?
- Nada, papá. Es que no me apetece jugar. Déjame ver la tele.
- Pietra, dime la verdad.
Entonces abrió la manta y...tacháaaan. Ahí estaba: la botella de anís el Mono escondidita debajo de la manta.
La salida de mi progenitor, siempre original, no se hizo esperar:

- Cristinaaaa: mira, la niña ha salido a tu familia!!

3.23.2007

¡Las Malvinas, argentinas!!

Continuando con el rosario de meteduras de pata antológicas que me han acompañado durante mi corta existencia, hoy, en honor a un tal Leví, procedo a contaros una de las más peligrosas.
Servidora, que es políglota, decidió un verano irse a currar a la Pérfida Albión cuidando de un grupo de mamarrachos quinceañeros cuyos padres no veían el momento de quitarse de encima tamaña responsabilidad.
Los metieron en un programa de intercambio donde yo ejercía de "Group Leader" (cómo me mola lo de ir de jefa) y mi responsabilidad consistía, fundamentalmente, en evitar que se pusieran jartos de güisqui barato (empresa harto difícil por lo descerebrado de su edad)y tuvieran un comportamiento aceptable para las familas inglesas con las que iban a convivir.
Digamos que a mitad del mes, la que suscribe se agarró un pedo de esos que trataba de evitar que se agarraran ellos.
Veréis, cada uno tiene su vocación y la mía, desde mi más tierna infancia, es la de mosca cojonera.
Sí, sí...soy una maestra en sacar de quicio hasta a los caracteras más templados (Lebeche puede dar fe de esto)y esta vez no iba a ser una excepción.
Estabamos en un pueblecito de la costa sur de Inglaterra y unos cuantos monitores, tras acabar nuestra jornada laboral, nos fuimos de celebración al pueblo.
Éramos 2 españolas y 3 ingleses y yo, tras unas cuantas pintas de cerveza tostada me dispuse a tocar un poquito los cojones de los 3 inglesesTras un par de vaciles, me crecí...sí...una vez más: me vine arriba y a voz en grito solté:
- "Las Malvinas, argentinas!!!" En un Español perfecto.
Cerca de nosotros había un señor muy alto, de unos cincuenta y pico, con bigotito muy pulcro, paseando a un cacho de doberman, de esos que si te mira fijamente te cagas.
El pibe, como el que no quiere la cosa se acerca a nuestro grupo y me dice:
- Excuse me, madam, have you said "Las Malvinas"? (disculpe señorita, ha dicho Las Malvinas?)
Yo que lo veo venir, le digo:
- Yes, sir. Do you have any problem with it? (si señor, ¿algún problema?)
Ya sigo en español, aunque la conversación fue en inglés.
- Pues mira, bonita, sí que lo hay, empezando porque el nombre de esas islas es Falklands y yo soy veterano de esa guerra.
Yo, que como he dicho iba un poco perjudicada, no me corté un pelo:
- Me va a disculpar, pero de toda la puta vida se llaman Malvinas y no me cuente su vida, que puede que sea apasionante, pero estoy aquí con unos amigos y realmente no me interesa.
El tipo se me queda mirando fijamente (aun tengo pesadillas).
-Pero tú no eres argentina. Más bien tienes pinta de española, qué pasa, que aún no habéis asumido la pérdida de Cuba? Es esa la razón por la que crees poder reivindicar las Malvinas para Argentina?
- Mire usted, señor, si le tuvieron que insertar una placa metálica en el cerebro tras esa guerra y por eso no entiende que lo que quería decir antes era que me deje usted en paz, se lo digo claramente: déjeme en paz. ¿es que en este país no os enseñan que está muy feo intervenir en conversaciones ajenas?
A todo esto, se fue acercando más gente, Mi amiga española estaba roja, muriéndose de vergüenza y pidiéndome por Dios, que me callara de una vez. Pero yo estaba lanzada.
- El dudoso honor que usted se atribuye conquistando unas islas donde apenas encontraron resistencia y del modo en que lo hicieron, es como para callarse lo de ser veterano, pero además intentar que se les de la razón, ya linda con la estulticia (bueno, dije estupidez, pero me mola más estulticia, si alguien sabe decirlo en ingés, le invito a cenar).
El marine se levantó, le quitó el bozal a su perro y me dijo que iba a dejarlo en su casa y volvía para continuar con nuestra animada charla.

Cuando lo perdimos de vista, los 3 monitores ingleses me miraban y no daban crédito (juro que yo tampoco).
Me dijeron que el tipo era realmente un veterano de las Malvinas y que era conocido por estar loco perdido, que mejor nos piráramos de allí antes de que volviera y me diera una paliza.
Así que, amigos, una vez más, me la tuve que envainar y salir corriendo porque cuando miramos, ya estaba volviendo el puto loco inglés al sitio donde estábamos.
Mientras corría a mi casa le oí gritándome:
- Además, los españoles no sé de qué coño os jactais, ¿no recuerdas la Armada Invencible? Hahahaha

Ahí agaché las orejas y me fuí pa la cama a dormirla. Hice lo que pude


Dedicado a un tal Leví, porque hoy es 23.

3.20.2007

11-14 marzo 2004 (crónica sentimental) MEME

Aunque este no es el tipo de temas que se publican en este blog, recojo el guante lanzado por Ijon en http://parahablar.blogspot.com/ y me dispongo a hacer memoria y contar lo que recuerdo de aquellos confusos días.

11/03/04

Normalmente iba a mi antiguo trabajo en Aluche en Metro, pero ese día mi padre se brindó a librarme de ese suplicio de una hora y media y acercarme en su coche.
Al coger la M-40 a eso de las 8.00 a.m. nos sorprendió el atascazo que vimos en dirección contraria, pero tratándose de Madrid, tampoco le concedimos mayor importancia.
Le pedí que pusiera la radio, a ver si iba a tratar de un accidente y estábamos a tiempo de salir de esa carretera.
En la radio no decían nada. Pero ni en la Ser, ni en RNE, ni en la COPE...raro...ese atascazo y que en Radio5 que tienen una sección de tráfico cada 15 minutos, nada.
Llegamos a Aluche a eso de las 8.30. Mi padre me invita a desayuna r en el bar de abajo.
Primeras noticias: explosión en un tren sin víctimas (aún no hay imágenes)
A los 5 minutos, se empieza a hablar de explosiones...
Poco después las primeras imágenes...madre mía, fué acojonante. Personalmente me temblaron las piernas.
Subo a la oficina a las 9 a empezar aquella confusa jornada laboral.
En la oficina volví a conectarme a Radio 5, de RNE. La cifra empezó a subir.
Recuerdo que empecé a llamar a mi gente, la que usaba el cercanías y aquella puta voz metálica diciendo:
-Por sobrecarga en las líneas, rogamos vuelva a marcar transcurridos unos minutos...gracias.
(tu-tu-tu-tu-tu-tu)
Creo que han sido de los minutos más angustiosos de mi vida.
Finalmente, conseguí hablar con la que más lo necesitaba. Mi amiga me preguntó qué coño estaba pasando, que estaba llegando a Atocha y les habían hecho bajar del tren. Me dijo que veía a gente sangrando por la calle, pero que nadie podía explicarle qué demonios estaba pasando.
Se lo dije: Bea, creo que han puesto una bomba en un tren en Atocha. Tranquila, sigue a la gente y no te preocupes que yo me ocupo de llamar a tu novio y decirle que estás bien.

Pasan las horas y yo bajo al bar a ver las noticias. El número de muertos sigue creciendo. Veo las imágenes de los hospitales de campaña y me puse a llorar.
Fué como un efecto dominó: cuando el camarero me vió llorar, él también perdió el pudor y allí acabamos todos como putas en cuaresma: llorando sin pizca de vergüenza. En fin.

A la hora de comer tuve una bronca con mi padre y con mi chico cojonuda. Ellos, adalides de la izquierda de este país, curiosamente abogaban por la tesis del PP de que se trataba de ETA. Por mi parte, y antes de que se empezara a hablar de Al Qaeda, les dije que me recordaba sospechosamente a lo del 11 de septiembre yanki.
-Papá, ¿no te das cuenta que los árabes eligen siempre centros dónde haya un huevo de gente para alcanzar mayore daños y, por tanto, mayor notoriedad?
- Hija, no tienes ni puta idea. ¿Acaso no sabes que en diciembre trincaron una furgoneta llena de explosivos para reventar Chamartín en Navidad? Pues eran los de la ETA, coño, que aquí no tiene sentido que ataquen los moros, coñoyá.
- Mira, no vamos a discutir, pero la ETA siempre selecciona a quién se quiere cepillar. No me cuadra.
A todo ésto, Acebes, Rubalcaba, etc. vergonzosos. Muuuy vergonzosos.

Avanzo hasta el sábado.

Estoy viendo Informe Semanal, cuando, al final del programa, empiezan a salir nombres en una lista por orden alfabético.
De pronto lo ví: No podía ser el Alfa. Imposible.

Sí era. Llamé a Guada para asegurarme de que, tal vez se tratara de un primo, porque este chaval no podía ser. Era.
Cuando me contaron que estaba en el andén esperando un tren que lo llevara al trabajo, la tristeza y la rabia se me juntaron en una cosa en la tripa que tardó varios días en irse.

Los aspectos políticos, las consecuencias de toda esta mierda las tenemos delante. Para mí, tanto unos como otros trataron de sacarle jugo al asunto. Recuerdo la sorpresa que me causó ver al mierda del Otegi, creo que fué, diciendo que habían recibido un comunicado de ETA desvinculándose del tema...y que a ese tío le dejen seguir ejerciendo... en fin, pone los pelos de punta.
Con los memes me ocurre que, cuando me llegan, la gente con blogs que yo conozco ya los ha contestado, así que me temo que éste será el fin del ciclo.
Gracias, Ijon, por invitarme a dar mi visión de aquellos días

3.19.2007

Una tarde en el dentista

A petición de un lector, voy a contaros cómo la cosa más sencilla en la vida de una niña se puede tornar pesadilla. La visita al dentista.
Andaba yo por los 12 o 13 años, cuando mis piños empezaron a tomar una dimensión preocupante (Ronalpiños a mi lado un mellado). Pero no era la dimensión lo preocupante, no. Lo preocupante era la posición que estaban tomando.Como digo, podía cerrar los labios, pero no sin esfuerzo.
Por anteriores post os habeis hecho una idea de cómo se las gastaban mis padres, que en ésta ocasión estuvieron al quite y me mandaron al dentista que tenía su consulta justo encima de casa.
Bien. El dentista, llamado R., era un guatemalteco encantador, super amable al que yo conocía por ser vecino y tener un hijo de edad parecida a la mía.
Allá que fuimos (mis piños y yo) a ver si podía hacer que tuviéramos una convivencia amable.
Al entrar a la consulta ya algo me olió a chamusquina. La música que se oía de fondo era parecida a la que entonaban mis amigas del colegio de monjas cuando se iban de "convivencias", con loas al señor y todo eso.
No hice mucho caso (al fin y al cabo yo sólo era una niña) y esperé a que me tocara el turno de entrar.
Empecé a escuchar entre "Te presentamos en vino y el pan, bendito seas por siempre señor" y "Señor me has mirado a los ojoooooos...etc" un horrible chirrido de los aparatos infernales que usasn estos torturadores modernos y me vine abajo.
Lo reconozco, huí como una bellaca para volver a los 5 minutos agarrada de la oreja por mi madre, que se quedó allí para asegurarse de que me metía en la consulta.
Cuando me tocó el turno, R. me recibió muy cariñosamente, intentando que me tranquilizara escuchando las letras de las canciones de misa que flotaban en el aire. Eso aún me puso más nerviosa.
El tipo me preguntó que en qué parroquia estaba yo inscrita y cuando le dije que no estaba ni bautizada, se santiguó (lo juro) y dijo que teníamos que arreglar eso.
- Pietra, túmbate en el potro de tortura y vamos a ver esa "boquita".
Entonces lo ví.
El colega, había forrado el techo con fotos de la virgen y de JC y cada vez que iba a hacerme algo (con las sierras, eh? no seais mal pensados) tocaba una foto de Jesús que tenía en la pared y que él afirmaba que "era la verdadera imagen de nuestro señor".
Yo, que desde siempre he sido muy espontánea, le dije que cómo podía ser esa la verdadera imagen de JC si cuando vivió no se habían inventado las máquinas de fotos.
- "Pietra, porque JC es omnipotente y se le aparece a quién Él desea y cuando lo desea.
- Jó, pues como mola.
Ahí quedó esa anécdota.
Lo realmente increíble fué que, unas 2 semanas después (se ve que al tipo le creé un trauma con eso de acarrear el pecado original conmigo)se presentó en la puerta de mi casa a las 12 de la noche. Mi padre le abrió la puerta y se lo encontró arrodillado diciéndole:
- F. Arrodíllate conmigo y recemos juntos para que te ilumine la gracia de la fe.
La respuesta de mi padre, que no daba crédito.
- Pero me cago en la puta, R., no me toques los cojones. A las 12 de la noche el que reparte fe está durmiendo.

3.14.2007

Mayores ganan


Se suponía que iban a ser unas vacaciones familiares de esas que te reconcilian con la vida, pero mis padres, cuando se empeñan en jodértelas, te las joden.
Al principio todo iba bien (casi me la dan), estaban muy discretitos y despercibidos: como a mí me gustan...pero no iba a durar.
Explicaré algo aquí. El primer viaje del que tengo recuerdos fue a Portugal con mis padres. Allí se fraguó mi primer trauma: mis padres me contaron que mi "Pó" (que era la mantita sin la que yo no podía dormir o, como diría un psicólogo: mi objeto de transición) se les había caído "accidentalmente" por la Boca del Infierno. Años más tarde, abrí un cajón del armario de mis padres en el pueblo y alli me reencontré con el Pó...que se jodan que aun están pagando las consecuencia en forma de 30 eurazos la sesión de terapia...jejej.
A lo que iba. En este segundo viaje yo ya estaba crecidita (lo cual no fué óbice para que me volvieran a traumatizar, no creáis).
Pasa una cosa que no sabéis y es que si hay algo que a mi me paraliza en esta vida es el TERROR a hacer ridículo. Así de simple: odio a los cantosos y me quiero morir cuando pongo OT o GH o programas de esos. Directamente, los caparía a todos para que no se reprodujesen para torturarnos (por eso este blog me resulta tan terapeútico).
Mis padres, of course, conocen esta debilidad mía y se regodean haciéndome sufrir y canteándose allá por donde vamos.
Este día en concreto, estábamos comiendo en una marisquería muy pija en Cascais, cuando sin venir a cuento, mi madre me pregunta por lo bajo:
-Pietra, ¿puedo saludar?
Yo que me veía venir la escenita, le supliqué que se cortara, pero no pudo ser.
Se puso de pié sobre la silla y, sin gritar, pero lo suficientemente alto como para que la oyese todo el personal, se presentó y luego me presentó a mí....yo me quería morir lentamente y con mucho mucho dolor (cualquier cosa era mejor que ese infierno).
Pero la cosa no iba a acabar ahí. Mi padre se vino arriba y, como resulta que cuando repartían vergüenza él estaba en la cola del cerebro, me pidió permiso para recitar su poema favorito.
El poema en cuestión ha de recitarse en plan super- macho (se supone que es un poema épico), con voz cavernosa y dando golpes sobre la mesa, para terminar con la frase: "venganssa, venganssa y guerra" de modo afeminado total.
A esas alturas, amí la cara me ardía y me temblaban las manos de vergüenza, pero me sobrepuse, saqué mi china salvadora del bolsillo y, mirándole a los ojos le espeté:
- Papá, si recitas tu poema, yo me hago un porro de tal calibre que nos ponen en la frontera, así que tú verás.
- Hija: mayores ganan. (Para los no iniciados, eso quiere decir que se rendía).

Fué la primera y única vez que he ganado al pulso a mi padre.

3.12.2007

AAAAAAAAAAAAAAAAAYYYY!!!!

Yo aprendí que la vida es dura a muy tierna edad y de un modo absolutamente doloroso.
Era verano y yo no tenía más de 6 años. Estábamos de vacaciones en Guadalajara, en el pueblo en que años más tarde Tito casi termina colgado de la picota por quemar la plaza, pero eso ya lo contaré.
Vino Vicky, una amiga catalana de la familia que está absolutamente zumbada, y se empeñó en ir a dar una paseo a las 4 de la tarde.
Agosto, 16.00, lo menos 40 grados, pero cualquiera le decía que no a Vicky, así que nos fuimos mi madre, ella y yo a dar un paseo al arroyo.
Cuando llevábamos 20 minutos caminando, a mi me entraron unas tremendas ganas de hacer pis y así se lo comuniqué a mi santa madre.
- Joder, Pietra mira si tienes espacio, así que elige dónde.
Así que yo elegí.
Elegí como sólo yo sé hacerlo: encima de un avispero.
Aun sueño con las hijas de puta de las avispas saliendo del agujero en el momento exacto en el que no puedes parar, así se hunda el mundo...aunque lo que más recuerdo es cuando empezaron a picarme en el culo como si no les quedara otra cosa por hacer en la vida.
Claro, yo era pequeña e intenté salir corriendo a la vez que seguía miccionando y llorando y todos los"-ando" que os podáis imaginar.
El pollo que monté a grito pelado tampoco se le olvidará al guardabosques que acudió pensando que me había cogido un jabalí.
El siguiente recuerdo que tengo es el de mi madre y Vicky, que eran enfermeras, poniendome emplastos de barro del arroyo sobre las picaduras.
Estuve andando como un cowboy casi un mes.
Moraleja: Mear en el campo no es tan bucólico como dicen los jipis.

3.09.2007

Tito


Cada uno tiene su cruz, la de mi hermano y mía era tener unos padres de todo punto fuera de lo común. Ni él ni yo fuimos bautizados, lo que en una sociedad como la española y en gente de nuestra edad era bastante extraño. Y ahí vuelven a entrar mis padres.
En mi casa, un busto de Mao y la máxima: "lo que pueda ir mal, irá mal" presidían nuestro día a día. (Con el tiempo pudimos ver lo real que era esa frase, pero en fin).

Nunca se me olvidará el día en que un amigo de mi padre, Chicho, tuvo la genial idea de venir a visitarnos al pueblo con la Internacional a todo volumen y las ventanillas bajadas. Hace 20 años y en el pueblo aun se comenta. A mi padre desde entonces se le conoce como "El Rojo" (aunque el que iba con la Internacional fuera Chicho).
En ese clima y en ese pueblo aconteció la historia que hoy quiero contar.

Cuando éramos niños, en ese pueblo de 120 habitantes (contando las gallinas), los domingos se iba a misa. Y punto.
Es decir, a las 12 la gente vestía sus mejores galas: los hombres cambiaban el Varón Dandy por la colonia del domingo, o sea, Brummel (Diossssh, aún lo tengo en la pituitaria!), las mujeres sacaban los pendientes del cajón y¡hala! "tos pa misa".
A Tito y a mí, además de no bautizarnos nos apuntaron a clase de Ética (ni Introducción a la Ciudadanía, ni pollas en vinagre: Ética) desde los 3 años. Éramos los únicos en esa clase junto a otros 3 chavales más, también hijos de "progres", con los que nos pasábamos las clases jugando a las cartas de las familias (¿alguien se acuerda? la familia india, la esquimal...). Podéis imaginar, partiendo de estas esta premisas, que no teníamos ni puta idea de en qué consistía el rito cristiano de la misa.

Bien, pues mi hermano Tito tenía como 5 ó 6 años la primera vez que fué a misa. Si querías relacionarte con tus amigos del pueblo no había otra: tenías que ir a misa o jugar al frontón tú solo porque el pueblo se quedaba vacío y Tito decidió que prefería ir a ver qué era eso que ponía al pueblo entero entre paréntesis durante más de una hora todos los domingos.

Allá que se fué: todo repeinado y con el chándal de los domingos (mi madre pasó de ponerle en plan apañao, que para eso ella era atea!). He de explicar que mi hermano era un tío de lo más espontáneo que he conocido, así que con el tiempo he sabido que mis padres se quedaron en casa esperando a ver por dónde salía...qué cabrones!

A la media hora (o sea, que donTobías no había terminado con la homilía ni de coña) Tito volvió a casa. Mis padres le preguntaron:
- Joder, Tito, pues sí que has aguantado ¿qué te ha parecido eso de ir a misa?
- Pues nada, un rollo.
(Risas malvadas) -¿Un rollo? Pues para ser un rollo, la gente repite un montón. ¿Qué es lo que pasa en la iglesia, hijo?
- Pues nada, mamá, sale un señor con un vestido y se pone a hacer gimnasia.

Antológica frase que aun comentamos en casa.

3.08.2007

Encalomada (por lista). 1ª parte.

Antes de empezar, una apreciación: yo sin porros por la noche, no puedo dormir. Ya podéis ponerme a parir, llamarme yonca y lo que os pete: me la suda. Es lo que hay.
Sigamos. Como podéis suponer, cuando viajo y si tengo algún aprecio a las persona que lo hace conmigo (me refiero a viajar), el paso ante la aduana lo realizo sola, y si me pillan me como el marrón yo sin enmerdar al prójimo (una es muy consecuente y responsable con sus adicciones).
Bien. En este viaje fui sola.
Cuando tenía 18 años, estuve viviendo en EEUU y en mi primer viaje al Imperio (oh, bendita inconsciencia) tuve la poca prudencia de llevarme hash dentro de mi neceser, tan tranquilita, como si me fuera al bar de abajo de mi casa. El viaje era vía Charles de Gaulle y no ha habido vez que haya pasado por ese puto aeropuerto que no me la hayan liado (3 veces, 3 liadas). Esta fue la primera.
El caso es que llegué a Washington DC y no tenía ni puta idea de inglés. La persona que me estaba esperando me saludaba tras un cristal, cuando de pronto, como en una pesadilla empiezo a oir algo vagamente familiar por megafonía...tras unos instantes de estupor, la persona al otro lado del cristal se puso de color verde y me hizo señas hacia los altavoces mientras con los ojos me preguntaba: "tia, ¿qué coño has hecho esta vez?" Comprendí que esa voz gangoso-nasal-tragahamburguesas estaba diciendo mi nombre. Un amable policía de, por lo menos 200 kg, me agarró del brazo sin muchos miramientos y me condujo a un cuartito de seguridad. Mi amigo y traductor (recuérdese que no hablaba ni palabra de inglés) no estaba conmigo y a mí ni se me ocurrió que me estuvieran conduciendo a los trasteros del aeropuerto por algo relacionado con los petas. En mi ingenuidad, creía que los había escondido tan bien (camuflándolos dentro de los tampones) que era imposible que me pillaran...me reitero: bendita inconsciencia!
Afortunadamente no metí mas aun la pata en el avión porque mi amigo me había advertido de que pasarían un test de "intenciones" obligatorio para entrar en EEUU, donde preguntan movidas del tipo: "¿Viene usted a EEUU con intenciones de perpretrar un atentado terrorista?
¿Es usted prostituta o proxeneta? ¿Tiene intención de propagar alguna enfermedad?"
Claro, te dan ganas de contestar afirmativamente a todo. Pero, por una vez y sin que sirva de precedente, fui prudente. (Aclarar que todo esto sucedió muchos años antes del 11-S)
Así que allí estaba yo, toda pequeñaja, con un garrulo-madero de 22 arrobas, sonriendo sin entender de qué iba la vaina y en una trastienda del aeropuerto.
Tras un rato de diálogo (más bien monólogo) para besugos, el encargado de Air France me obsequió con guita, un neceser y una toalla y conseguí comprender que mis maletas se habían quedado en París. Flipé, porque a esas alturas ya sí me estaba planteando que algo grave pasaba.
Al día siguiente, estando sola en casa llamaron a la puerta y alli estaba el empleado de Air France con mi maleta, sin saberlo trayéndome los petas a casa como si fuera el Manolo.
¿Creeis que con esto escarmenté y me volví prudente? Pues erráis, amigos. Al revés: me crecí pensando en que jamas me pillarían. Si había conseguido meter petas en EEUU no había nada imposible para mi. Como pone en el título, esto es sólo la 1ª parte. Ya os iré contando, por la cosa de no apabullar.
Adelanto que sólo me trincaron una vez (y una está muy viajada, eh? no crean).
Pero, como decía Michael Ende: eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

3.06.2007

Los testículos de Jehová

Veréis, hoy tengo que escribir sobre mi abuelo, un insigne manchego que hizo del humor fácil y del chascarrillo una filosofía de vida.
Mi abuelo, al contrario que mi abuela, tenía un fantástico sentido del humor y encontraba en mi abuela, una mujer arisca y llorona el foco de todas sus malintencionadas bromas.
Sólo había una cosa que no perdonaba mi abuelo: que se molestara a la hora de comer. Ni llamadas de teléfono, ni visitas, ni tele, ni ná de ná. De 2 a 3 era como si nos abdujeran los extraterrestres.
El día al que me voy a referir aquí, estábamos comiendo mis abuelos, mi hermano y yo, cuando mi abuela empezó a contarnos que hacía varios días unos tipos de aspecto sospechoso estaban rondando por el barrio.
"Testículos de Jehová, me ha dicho la Margarita que son", tales fueron sus palabras. Mi hermano y yo nos miramos de reojo y aguantamos la risa porque mi abuela cuando se ponía a definir a la gente era única.
-Abuela, que se dice TESTIGOS, testigos de Jehová.
-Bueno, pues testigos...joder con los listos. A ver listos, ¿vosotros sabéis lo que es una almorzá? ¿Y una morterá? ¿Noooo? Pues no sé que os enseñan en la escuela...ná más que tontás.
Así se las gastaba mi abuela. En cuanto la corregías en algo te empezaba a soltar manchegadas que sólo entendía mi abuelo, que se reía por lo bajo.

En fin, a lo que iba...
Abuelo: -Asi que testigos de Jehová, ¿eh? A ver si les pillo yo a esos espabilaos, que vete a saber qué quieren vender.
Hermano:- Pues qué van a querer vender, abuelo: biblias
Abuelo: "¿Biblias? Algo más querrán!

(El manchego es por naturaleza, desconfiado, para el que no lo sepa)

En ese momento suena, oh ínclita suerte, el timbre, justo antes del postre.
Mi abuela se levantó para abrir, pero mi abuelo se adelantó diciendo: "¿quién llamará a estas horas (eran las 2.30 p.m.) que no son para molestar en casa ajena?" y se dirigió a la puerta.
Yo estaba de espaldas, por lo que no pude ver la escena, pero sí oirla:

(Abuelo) - Dígame usted.
(Testigo) -Buenos días, señor.
(Abuelo) -Dígame usted.
(Testigo) -¿Conoce usted el nombre de Dios?
(Abuelo) - Pues hombre, el nombre sí. Lo que no sé es el apellido.

Puerta cerrándose. Aplausos y vítores de mi hermano y míos.
Juro que nunca he visto a una persona quitarse de encima a alguien molesto con mayor elegancia que mi abuelo.

3.05.2007

Tonto, zorritonto, guirle o goyé?

Mi pobre y anciano padre es de un pueblo de Albacete, donde el que más larga la tiene, más hondo la mete.
Los manchegos, contrariamente a lo que se piensa, son un pueblo de filósofos que han parido muchas e interesantes teorías sobre la vida y sobre los hombres.
En La R. (el pueblo de mi padre) existe una categorización de lo que conocemos comunmente por "tonto", que no vamos a entrar aquí a discutir las razones, pero así es.
Está el tonto que viene a ser el bobo común, el que no es muy avispado, el que todos conocemos, vaya.
En el siguiente eslabón en esto de la tontuna está el zorritonto. Éste ya tiene más miga porque viene a ser el tonto astuto, el que a pesar de su tontuna tiene ciertos intereses muy claros en la vida, que suelen ser, a saber: el sexo y el dinero. Son ese tipo de personas que parece que saben algo que tú no sabes y te miran al viés, nunca directamente a los ojos.
Un paso más arriba se sitúa el guirle. Este pobre ya sí. Este es tonto perdido. No llega a caerle la baba por el mentón, pero Forrest Gump a su lado es una lumbrera.
Finalmente, en este escalafón se encuentra la reina del baile, el goyé. El goyé suele tener a su madre siempre al lado para que no meta la gamba, pero a veces no dan abasto (las madres, claro).
El cuento de hoy tiene que ver con uno de los del último escalafón, el primo Majija.
Majija, con 35 años, decidió hacerse torero. Como la madre tampoco es muy espabilada, que digamos (yo diría que pertenece a la segunda categoría de tontos, luego explicaré por qué) pues le dejó al muchacho que se hiciera lo que quisiera.
Majija es un tío feo. Pero un feo de esos con mala hostia. Tiene en la comisura de sus labios una baba perpetua (como los pollitos o "guachos" en dialecto manchego, de ahí que esas babas se denominen guacheras), no ve un carajo así que calza unas gafas de culo de vaso importantes. Además sólo le quedan unos 10 dientes (claro, es que cuando él nació no se habían inventado los yogures).
El caso es que llegaron las fiestas del pueblo. Como es típico de aquí, en toda fiesta que se precie ha de haber una corridita. Cuál no sería la sorpresa de la gente del pueblo cuando ven saltar al ruedo al primo Majija, vestido de luces para la ocasión y tocado por una montera que le había cosido su madre (es de todos los del pueblo sabido que el Majija, mu listo no es, cosa que, por cierto, no les conmueve en absoluto)
La vaquilla que ve una diana tan fácil emprende una carrera hacia el desdichado Majija que, imperturbable, ve cómo se acercan sus cuernos. La gente del pueblo aguanta la respiración mientras piensan: "Joder con el Majija, qué huevos tiene el tío. Ahí lo tienes, plantado en medio de la plaza mientras un bicharraco de 500 kilos se le viene encima y él, nada, ni pestañea"
Ni un sonido salía de las gargantas de los espectadores.
La vaquilla se aproxima, cada vez más...y le mete un revolcón al Majija de tres pares de cojones.
Por fin resuena el "OOOOOOHH...corre Majija, huye mientras puedas". Demasiado tarde.
El Majija acabó el día que tomó su alternativa en el hospital, mientras su madre (la zorritonta) decía cariacontecida a quién quisiera oirla: "Pues no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo: con los pases de pecho que le daba a su hermano en el salón"

Qué puto país.

3.01.2007

Anecdotario: Arturito Vuelón (bis)

Como voy a remolque del Termo (cosa que no me avergüenza, por cierto) y hoy el personaje es Arturito Vuelón, no puedo por menos que rendirle pletesía mediante una de las variadas anécdotas con las que ha enriquecido mi (nuestra) adolescencia post-púber.

Andaba yo por los veinte o así, se trataba de una época convulsa de descubrimientos y experimentos que no siempre acabaron bien, cuando tuve la genial idea de invitar a los amigos a casa, como casi todos los viernes, por otra parte.


Mi planteamiento era: amos a ver, en vez de gastarnos 2 talegos (sic, qué nostalgia de las pesetas) en un bar y tener que hablar a gritos mientras escuchas el último éxito del petardo de Alejandrito Sanz, vamos a mi casa donde el garrafón no existe, escuchamos a los Zeppelin, no hay censura para fumar lo que se tercie y lo de hablar a gritos...puies sí, eso sí, dado la fauna que se juntaba allí.


Arturito Vuelón no es una persona que pase desapercibida, no, ¡ni por asomo! Claro que el resto del personal que allí se juntaba no le andaba a la zaga.
Éramos unos 15 y la gente no se conocía entre sí, pero mi buen ojo (que está mal decirlo) sabía que entre ellos se iban a gustar. Una vez entraditos en faena, es decir, con unas copillas y unos meis, Arturito se vino arriba y pidió una guitarra.
Como yo me conocía el percal, sabiamente propuse trasladar el recital al parque que hay enfrente de casa para que los vecinos pudieran deleitarse con la aterciopelada voz de Arturito (que aterciopelados tendrá los huevos, pero no la voz, por cierto) y así lo hicimos.

Mis colegas fliparon. Arturito, que no tiene un ápice de vergüenza inauguró su "chou" con una inconmesurable versión de "Al Alba", si mal no recuerdo. La peña (y me incluyo) no reconoció el tema hasta que casi empezaba la 3ª estrofa, y es que, amigos mío, la musicalidad de Arturito es inenarrable. Voy a proponerle que me grabe un clip de audio para que lo entendáis. Pero es, a la par, genial. Versionea como nadie, y eso sí que es imprimirle personalidad a las canciones y no los memos de OT.
En fin, la gente fué cerrando el círculo en torno a él, a medida que se iba callando todo el mundo, lo cual tiene un mérito increíble y si no probad a mantener calladas a 15 veinteañeros todo vinagres, fumadísimos y a las 2 a.m... suerte, yo sólo he visto que lo logren Arturito y mi madre.

El caso es que cuando acabó de cantar (y de tocar, que no hay que olvidarse de que toca la guitarra del mismo modo en que canta, es decir, personal, muuuuy personalmente) como no podía ser otro modo, la gente pidió más...más, Arturito, danos más!!!

Sólo los vecino evitaron otra noche de gloria para Arturito Vuelón...¡VIVA ARTURITO!!